Tengo un tremenda fascinación
por las palabras, los pensamientos, y las vivencias convertidas en esta mezcla…
siento cada vez que quiero escribir o hablar, una detención como un elástico que
no se puede estirar …es mi ignorancia… y quizás ni eso, quizás es sólo mi perturbación,
el no saber organizar ideas.
Hoy vi un película “Cuando
Nietzsche Lloro” sólo hablaron, sólo se decían cosas tan tan profundas cosas
que nunca he podido hablar con nadie… hablan de la “cura de habla” y eso me
hace entender tan bien mi teoría de la cura de habla sin saber que así se denominaba…. Hablar es
un cura, pero más que eso es el escucharse… hace unos días atrás llegue hasta
donde una mujer que decía que se podía conectar
con mi yo supremo, para poder sacar mis miedos. Llegue hasta allá… y después de
un sesión efectivamente curo algo en mí, pero no fue ni su péndulo, mi las energías
ni mi yo supremo fue nuestra conversación, fue el deshago de mi alma de querer hablar sólo y exclusivamente de mi,
de mis estúpidos temores, de mi mente perturbada por recuerdos que no se si son
reales, hablamos de mi sólo de mi y de mi, como con nadie nunca volveré hablar…
Y concluyo con todo esto que viví, que tenemos una necesidad
imperiosa por ser escuchados activamente, que alguien se involucre tanto tanto
que nos logre sanar. Por eso quienes escuchan son tan solicitados como los psicólogos,
que mucho n te dicen, ni se involucran.
Que gustoso fue hablar, como extraño el conversar cosas valiosas
con algunos amigos que tuve en el pasado.